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Impacto del COVID-19 en los Seguros de Salud


JMTexeira - 20 mayo, 2020 - 0 comments

Muy al contrario de lo que la gente pudiera pensar el papel de los Seguros de Salud en estos tiempos de crisis sanitaria se ha visto reducido ya que, en un país como el nuestro donde existen dos sistemas paralelos pero no complementarios de Sanidad, la Pública y la Privada, ha predominado (como debe ser) el sistema Público Universal para hacer frente a la crisis, dejando a un lado la mayoría de infraestructuras del sistema privado. Sólo se han “salvado”, con la integración en un único sistema sanitario, los centros hospitalarios ya que la alta demanda de UCIS y de internamientos de larga duración ha hecho necesarios esos recursos de la totalidad del sistema.

Estas premisas han provocado que en los seguros de salud, muy al contrario de los que cabía pensar en un primer momento, la atención a sus asegurados haya caído sustancialmente en esta etapa.

Hay que tener en cuenta adicionalmente que en los seguros de salud el comportamiento de los servicios prestados a los asegurados y el coste de los mismos no es homogéneo a lo largo de los diferentes meses del año.

Como término medio durante la primera mitad del año se acumula el 54% de las prestaciones sanitarias y del coste de los mismos.

Como resultado de la irrupción del COVID-19 este escenario se ha visto modificado de una forma sustancial ya que, a partir del 11 de marzo, en España, el acceso a la Medicina Privada se ha visto alterado a la baja por varios motivos:

  • Cierre de consultas y Centros Médicos de facultativos.
  • Disminución de la actividad en los Centros de Diagnóstico.
  • Disminución y alteración de los procesos y tratamientos a los que la gente estaba acudiendo.
  • Aplazamiento de toda la actividad quirúrgica que fuera programada y no fuera urgente.
  • Temor de los ciudadanos a acudir a Centros y Hospitales por la posibilidad de ser contagiado por el COVID-19.

Por otro lado, gracias al dinamismo que tiene el sector en los últimos años con la meta de posicionarse liderando la asistencia sanitaria digital, la mayoría de las compañías ya disponían de soluciones telemáticas para la prestación de determinadas asistencias vía telefónica, vía mensaje o, sobretodo, a modo de videoconferencia. La realidad es que era una solución que los productos ofrecían pero que muy poca gente usaba. Con el proceso del confinamiento la gente que ha recurrido a esta posibilidad se ha multiplicado de una forma exponencial.

De todos modos, aunque este auge ha sido espectacular en ningún caso ha compensado la falta de actividad presencial de los facultativos, por lo que la actividad de la sanidad privada se ha visto altamente comprometida llegando a niveles de actividad parecidos a los que existen en Agosto.

Por otro lado, los Asegurados que han sufrido al virus, han podido ser atendidos tanto por la Sanidad Pública como por la Sanidad Privada ya que, aunque según la normativa vigente en las condiciones contractuales de las pólizas, la patronal de las Aseguradoras (UNESPA) ya se manifestó en nombre de todas las Asegurados conforme éstas iban, desde el principio, a dar cobertura total a los afectados por el COVID-19. En este sentido la atención de las personas afectadas por el COVID-19 se vió marcada ya desde el principio del confinamiento al entrar España en el estado de Alarma ya que, a partir de ese momento, y con la asunción por parte del Ministerio de Sanidad del control del sistema sanitario español por completo, la atención se ha realizado centralizada y con un mando único derivando los pacientes desde la estructura pública aunque pudieran ser, finalmente, atendidos en un centro privado pero bajo el amparo de la Sanidad Pública.

Esta situación ha hecho que, en términos globales, la incidencia en las carteras de prestaciones de las Aseguradoras privadas no haya significado, como prestación propia del virus hacia sus asegurados, más del 10% de las atenciones posibles. Capítulo aparte refieren en este punto, los funcionarios acogidos a los programas de MUFACE, ISFAS o MUGEJU ya que, estos asegurados, hayan sido atendidos donde los hayan sido, deberá hacer frente de los costes correspondientes las Aseguradoras que se encuentran dentro del programa y en ese caso sí que tendrá una gran incidencia en las prestaciones de este periodo.

A nivel global las Aseguradoras podrán respirar en este periodo de confinamiento ya que, en unos meses donde la actividad sanitaria es alta, han visto reducidas las prestaciones prestadas sustancialmente. Algunas, las más importantes, aflorarán una vez avance la desescalada pero una gran parte de las prestaciones que deberían haberse prestado en este periodo, no se repetirán en el futuro. La estimación de las Aseguradoras se centran en que el 27% de las prestaciones que se realizan cada mes tienen un alto componente preventivo y, a la postre, son evitables en momentos como este.

De este modo se ha constatado una caída en la actividad sanitaria Privada no urgente de los meses de Marzo, Abril y Mayo. Esos son meses de una alta siniestralidad en el global del año y observamos que, aproximadamente, el 40 % de esos siniestros, que no son de carácter urgente, no se replicarán a un futuro, mientras que el resto se han aplazado pero no han desaparecido por lo que durante los meses de verano la siniestralidad en esos meses será mayor:

La caída no es tan significativa como cabía esperar motivado porque las prestaciones que no se han realizado pero que tampoco se realizarán a futuro son de una complejidad muy baja, es decir, en su mayor parte visitas, pruebas menores o sesiones de tratamientos terapéuticos/rehabilitadores cuyo impacto en los costes globales es mucho menor al de los actos que simplemente se han aplazado pero en ningún caso han desaparecido.

Al final, el impacto final en la cuenta de resultados de la mayoría de Aseguradoras no supondrá variaciones a favor mayores de 3 puntos, pero en el caso de las Aseguradoras con cobertura a funcionarios la variación será inversa y, según se desarrolla el modelo, verán comprometida su rentabilidad con un empeoramiento que rondará los 2 puntos.

Ante estos datos los departamentos actuariales de las Aseguradoras deberán modificar sus metodologías de cálculo ya que las series históricas no servirán al verse alterada la estacionariedad de las prestaciones y sus comportamientos así como el coste medio por mes de los siniestros. En caso contrario los incrementos de primas propuestos para el nuevo ejercicio 2021 pueden verse comprometidos y no ajustarse a la realidad final del ejercicio pudiendo afectar no sólo a los resultados de este año sino también al del siguiente.

Obviamente, en este aspecto el cálculo de la provisión de prestaciones a final de año, si se utilizan series históricas para su modelización, deberán ser reestudiadas ya que, en caso contrario, pueden modificar, por su volumen, el resultado del ramo sustancialmente.

 

José María Texeira Ceró

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